Encaras la recta final de tu trayectoria universitaria, y es el momento de dar el Do de pecho y demostrar todo lo que te ha aportado la carrera. Para graduarte y acabar siendo un titulado universitario debes defender tu proyecto de fin de carrera, también conocido como TFG, Trabajo de Fin de Grado. Todo empieza por la elección del título de tu TFG, que hace las veces de tarjeta de presentación ante el equipo de evaluación y asienta las bases sobre las que se va a cimentar tu discurso. Antes de que entres en pánico y te agobies por la presión de hacerlo bien, tranquilo. Estamos aquí para ayudarte, y vamos a darte las claves para que bordes el título de tu TFG y te sirva para crear una tesis clara, concisa y coherente que te permita sobresalir ante el tribunal evaluador.

Es el fin de una etapa y, como todo capítulo clave en la vida, merece ser cerrado por todo lo alto. Años de esfuerzo, decenas de horas invertidas en aprobar las asignaturas que componen el Grado, pero todo se decide a una carta con este trabajo. ¿Nervioso? Bienvenido al proyecto de fin de carrera, el TFG, que va a permitirte subir un peldaño en la escala de nivel de estudios para pasar a ser, con todas las de la ley, titulado universitario.

Ya nos ocuparemos del discurso en otro momento, porque saber adecuar la información durante la elaboración de un TFG es vital para que el tribunal competente de té el visto bueno. Por ahora vamos a encargarnos del título, uno entre miles de los que el equipo docente lee cada año. Precisamente por eso es importante destacar: el título del TFG debe llamar la atención sin ser extravagante, ser preciso sin caer en la simpleza, ser claro sin ser seco, y debe definir cuáles son tus intenciones a la hora de elaborarlo.

Títulos de TFG: propuestas de cambio ante tutores y tribunales

En función de en qué universidad estudies y del Grado que curses, podrás crear tú mismo el título en base al tema que hayas elegido o que te haya sido asignado, otorgando al estudiante una mayor libertad creativa desde el inicio de la elaboración del TFG. Sin embargo, ciertos Grados o universidades ya proponen un listado de títulos porque consideran que son los que más se adecúan al temario cursado y que son los que mejores resultados ofrecen de cara a desarrollar una visión crítica que enriquezca los conocimientos del alumno de cara a su proyección al mercado laboral.

Los títulos para TFG que te propone la universidad, al contrario de lo que muchos piensan, no son inamovibles y admiten propuestas por parte del alumnado para concretar los bloques temáticos que formarán parte de él o hacer sus contenidos más inteligibles y didácticos. Esto es especialmente frecuente en títulos esquemáticos en exceso, que únicamente recurren a elementos descriptivos de los contenidos y no reflejan la misión de la elaboración de las páginas que incluyen. Conviene siempre debatir las mejores propuestas con el tutor del trabajo, que normalmente es el que lo ha elaborado, y quien, normalmente, te dará las mejores opciones para que saques el máximo partido a tu propuesta o realices enfoques diferentes sobre un mismo tema. El tutor es el que debe darte el visto bueno a todo el contenido del trabajo, por lo que empezar por el título es, sin duda, lo más sensato.

Algunos ejemplos de títulos de TFG excesivamente esquemáticos y que suelen ser propuestos por parte de la universidad pueden ser: “Las corrientes del pensamiento en época renacentista” o “Los orígenes de la pintura impresionista: el caso de Monet”. Estos no aportan una visión de lo que el alumno persigue con su presentación ni sobre qué temas va a profundizar. En cambio, sería muy interesante modificar estos títulos para TFG por unos que ahonden en la intencionalidad del estudiante y den más cabida a una visión crítica por parte del redactor. Propuestas del estilo “La influencia de las corrientes del pensamiento renacentista en la concepción artística del quattrocento”,  o “El nacimiento de la pintura impresionista y su legado a través del neoimpresionismo” serían muy bienvenidas, puesto que no solo acotan el temario a tratar, sino que permiten dilucidar un objetivo concreto en su confección y abren la puerta a la especialización, que es la misión de la elaboración de un TFG y que permite profundizar en determinados aspectos que resulten del interés del estudiante.

Títulos predefinidos: adjudicaciones y opciones secundarias

Elegir sabiamente el título de tu TFG puede tener consecuencias definitivas y terminar de encumbrar tu trabajo o forzarte a repetirlo el próximo año. Si puedes elegir tú mismo el título de tu trabajo, perfecto: ya te hemos dado las claves para crear un título conciso y revelador que logre embaucar al tribunal y despertar su interés. No obstante, hablemos de otro aspecto importante relativo al título del TFG: su elección en las sesiones de adjudicación.

Si eres de los pocos afortunados que se encuentra entre los primeros puestos de la lista, no tendrás mucho problema a la hora de elegir: seguramente te decantarás por escoger el que más te agrade, verse sobre el tema que más te apasione o el que te permita ahondar más en un aspecto determinado que resulte de tu interés. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes no tienen tanta suerte y se ven obligados a contar con varias opciones secundarias en caso de que su tema predilecto ya haya sido escogido previamente por otro estudiante. En estos supuestos conviene tener presentes varios aspectos que te pueden ser de gran ayuda a la hora de confeccionar tu Trabajo de Fin de Grado.

Para empezar, te recomendamos que elijas los títulos como si fueras el primero de la lista. De esta manera, no renunciarás a la posibilidad de hacer el TFG sobre uno de los temas que resulten de tu interés. No obstante, si tus opciones predilectas van desapareciendo conforme avanza la sesión de adjudicación, debes contar con un as en la manga para poder salir airoso del proyecto de fin de carrera tratando un tema que no sea, de entrada, tan de tu agrado. En estos casos lo mejor es optar por títulos que la propia universidad te proponga y que resulten fáciles de desarrollar. Estos son: los que cuenten con casos concretos ya especificados, como un pintor en específico, un autor literario en concreto, una corriente filosófica en particular o un supuesto que el tutor haya acotado en el propio título. Estos trabajos resultan más fáciles de elaborar porque cuentan con bibliografía específica que hace la información mucho más accesible.

Así, la única forma de encarar de la manera más eficaz un TFG que verse sobre un tema que no te resulta agradable o te despierta escaso interés es obteniendo la información de una manera más sencilla, una opción que no hace la elaboración del trabajo más fácil, pero ayuda a demostrar de mejor manera tus habilidades localizando la información que necesitas, mostrando las referencias bibliográficas adecuadamente, justificando tu discurso sobre el de estudiosos y expertos en la materia y, en definitiva, demostrando ante el tribunal unas aptitudes tan válidas como las de cualquier otro estudiante.