La monografía es uno de los distintos tipos de escritos que podemos encontrar en el mundo académico y profesional. En ella se abordan cuestiones específicas, es decir, un tema en particular gracias al cual se puede llegar a conclusiones nuevas, formar opiniones y/o comparar experiencias. ¿Tienes que elaborar una monografía? En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber para poder hacerla correctamente.

Te explicamos qué es, las características de una monografía, su estructura y varias pautas para saber cómo comenzar una monografía. Lee este artículo para más información.

¿Qué es una monografía?

El término monografía proviene de las palabras en griego mono —que significa “uno”— y grapho —que significa “escritura”—. Si nos limitamos al concepto que utiliza la RAE para definir qué es una monografía, nos encontramos con lo siguiente: “Descripción y tratado especial de determinada parte de una ciencia, o de algún asunto en particular”. Este tipo de trabajo consiste en un documento escrito, sistemático y completo que aporta información sobre un tema específico de una determinada ciencia o de un asunto en particular, como —por ejemplo— cuestiones de filosofía y ética, o temas periodísticos o científicos.

Así pues, una monografía es científica cuando habla sobre diferentes asuntos que conciernen a la ciencia y lo mismo ocurre con el resto de temas. Este tipo de trabajo puede reflejar, en general, cualquier tema de interés y su contenido puede variar. Ahora bien, si hacemos una clasificación de los diferentes tipos de monografía podemos distinguir un total de tres. Como vemos enseguida.

Tipos de monografías

Acabamos de explicar qué es una monografía, veamos ahora que tipos de monografía pueden encontrarse y para qué se hace una monografía. Como explicábamos, la monografía puede clasificarse en tres tipos, dependiendo de su contenido pero, sobre todo, de la estructura y del formato que tenga. Estas son:

  • Monografía de compilación: Es aquella que sirve para formar una opinión personal y fundamentada sobre un tema específico a través de la compilación de diferentes fuentes especializadas y fidedignas.
  • Monografía de investigación: Este tipo de monografía se caracteriza porque se centra en un tema sobre el cuál existe poca información. El fin de este tipo de monografía es aportar contenido novedoso.
  • Monografía de estudio de experiencias: En este caso lo que se analizan son las experiencias sobre un tema determinado como ocurre, sobre todo, en las carreras de ciencias de la salud.

Características de una monografía

Después de ver en qué consiste y para qué se hace una monografía, es importante explicar cuáles son las características de una monografía. Las vemos de manera resumida:

  • Carácter informativo: La monografía tiene como fin informar, independientemente del tipo que sea y del tema que se aborde.
  • Metodología: La metodología de la monografía está muy bien definida, esta consta de una estructura clara y trabaja con diferentes fuentes especializadas sobre un tema en concreto.
  • Fuentes fidedignas: Toda monografía se sustenta sobre fuentes fidedignas que sirven para compilar la información, ampliarla o compararla.

Estructura de una monografía

Debes tener en cuenta, independientemente de las características de una monografía explicadas —y en el momento de responder a cómo comenzar una monografía—, que esta se realiza en primer lugar seleccionando y delimitando un tema en concreto. De esta forma se definirán los objetos de estudio y las metodologías cualitativas o cuantitativas. Después se procede a realizar la investigación, analizando y recopilando la información de las diferentes fuentes. Por último, se elaborará el borrador prestando especial atención a cuestiones como la coherencia, la ortografía, la clareza y a las citas bibliográficas.

Para saber cómo hacer una monografía paso a paso hay que dejar claro cuál es la estructura de una monografía. Esta es la siguiente:

  • Portada: Aunque esta puede variar dependiendo de la institución educativa, en ella siempre debe aparecer reflejado el título, el/los asesor/es del curso —o profesores—, el/los integrante/s del trabajo —o autores— y los datos de la institución —nombre, facultad, curso, ciudad y fecha—. Estos datos deben aparecer en el orden mencionado de arriba a abajo.
  • Agradecimientos o dedicatoria: Es voluntaria y depende del autor. Esta va inmediatamente después de la portada.
  • Índice: Como en la mayoría de los trabajos profesionales el índice sirve para estructurar la información y conocer las páginas en las que se encuentra cada contenido.
  • Prólogo: Es una parte importante de la monografía —muy similar a los objetivos de un TFG o TFM—. En él se indica el planteamiento, así como los métodos que van a ser utilizados y lo que se pretende conseguir con la investigación.
  • Introducción: Es un resumen del trabajo.
  • Análisis: Es el grueso de la monografía. En él se incluye el desarrollo de la investigación estructurado en diferentes apartados —tal como aparecerá en el índice— y toda la información considerada importante por el autor. Lo recomendado es que la información vaya de lo general a lo particular y que los diferentes apartados incluyan datos específicos, gráficos, ilustraciones e interpretaciones.
  • Conclusiones: Es el resultado de la investigación. Pueden ser varias.
  • Anexos: Los anexos sirven para aportar documentos interesantes de los cuales se ha obtenido información, como entrevistas transcritas, cuadros, informes…

Cómo escribir la introducción de una monografía

Acabamos de ver cómo hacer la monografía paso a paso mediante la estructura de la misma, ahora bien, merece la pena prestar especial importancia a cómo escribir la introducción de una monografía ya que suele generar bastantes dudas. La introducción de una monografía debe resultar interesante al lector, ya que si no despierta su curiosidad lo más probable es que acabe perdiendo el interés. Para hacer una introducción de una monografía es recomendable tener en cuenta lo siguiente:

  • Describir el tema del cual trata la monografía de manera resumida.
  • Mencionar si existe un vacío sobre el tema y por qué se escribe.
  • Especificar las preguntas y los objetivos que se resolverán o se pretenden resolver.
  • Hacer una breve explicación de cómo se estructura el trabajo aprovechando para mencionar de qué se va a hablar.

Recuerda no hacer una introducción demasiado larga para que no se pierda el interés. Nuestro consejo es que, antes de comenzar a redactarla, hagas un pequeño esquema de cómo se va a estructurar el texto y otro de cómo se estructurará el trabajo —así podrás explicarte con mayor claridad—.