Cada uno utiliza un método personal y único para estudiar y memorizar los interminables apuntes durante su carrera universitaria, pero conocer nuevas y sencillas técnicas para retener información de manera más eficiente nunca está de más.

Uno de los recursos más empleados por los estudiantes de universidad son los denominados mapas mentales, una suerte de esquemas elaborados de una determinada manera que permiten disponer de toda la información necesaria para responder adecuadamente a la pregunta formulada en el examen.

La gran baza de los mapas mentales es que pueden ser confeccionados en base a unos criterios personales, no tienen por qué seguir la misma estructura y no tienen una dimensión predefinida. Veamos cómo hacer un mapa mental y cómo ayudan al estudio.

Qué es un mapa mental

Los mapas mentales son en realidad esquemas elaborados concienzudamente para tener a mano toda la información esencial. Su confección responde a un orden que permite dar forma a un discurso perfectamente vertebrado sin necesidad de memorizar frases concretas, reteniendo datos específicos que aligeran la carga de estudio y que permiten ahorrar tiempo y recursos durante las sesiones de estudio.

Quien diga que memorizar no sirve de nada miente, porque es necesario siempre retener datos si se quiere aprobar un examen. Pero ahora veremos lo diferente que es un mapa mental de otras alternativas de memorización.

En un mapa mental se crean asociaciones de datos lógicas y se pueden combinar con reglas mnemotécnicas para optimizar aún más el resultado. Girando siempre en torno a un tema común, se pueden crear palabras clave formadas con iniciales de los datos esenciales para memorizarlos. Al retener en la memoria esta palabra clave, se puede deducir el resto para completar el discurso, lo que hace que la sesión de estudio sea muy efectiva.

Buscando por la red se pueden encontrar diversos tipos de mapas mentales, aunque categorizarlos resulta algo absurdo dado que un mapa mental puede ser, literalmente, como su creador quiera que sea. Pueden darse unas pautas para familiarizarse con su elaboración, pero no será hasta que se utilice una composición personal y única cuando estos sean herramientas 100% útiles.

Cómo se hace un mapa mental

Creemos que no estamos en disposición de decir que un esquema de este tipo debe hacerse exclusivamente de esta manera u otra, pero sí vamos a basarnos en la lógica para encontrar el método más útil para que aprendas cómo se hace un mapa mental. Teniendo en cuenta lo deductivo que es un mapa mental, no vamos a dar de lado a la lógica y vamos a crear una composición piramidal para darle forma.

El concepto de mapa mental piramidal hace referencia a que se extraen los datos globales primero y poco a poco se crean estratificaciones de informaciones concretas compactadas en pequeñas palabras clave o frases cortas, nunca de más de cinco palabras, en diferentes niveles. De este modo, se crea una jerarquía de datos que permite además comprobar durante la memorización si se ha dejado en el tintero algún dato importante.

Sin embargo, hay otros tipos de mapas mentales que pueden funcionar mejor en según qué perfiles de estudiante. Por ejemplo, los esquemas en espiral. Estos utilizan un concepto clave y van desarrollando conceptos en el sentido de las agujas del reloj para crear un discurso organizado y compacto. Ahora bien, el hándicap que tiene este mapa es que delimita demasiado el espacio, lo que puede acabar no siendo tan eficiente como cabría esperar.

De todos modos, como hacer un mapa mental es algo que seguramente irás repitiendo una vez compruebes la utilidad que tienen, date tiempo para optimizarlos y encontrar el tipo de mapa que mejor se adapta a tu método de estudio.

Ventajas de utilizar un mapa mental

A nivel organizativo, compositivo, temporal y de memoria, un mapa mental no tiene rival. Es la herramienta perfecta para retener en la memoria grandes bloques de datos de la manera más ligera y rápida.

Algunos ejemplos de mapas mentales que puedes consultar en Internet verás que tienen pequeñas anotaciones al pie, o incluso utilizan símbolos. De momento, ignóralos. Hay estudiantes que prefieren complementar el uso de datos esquemáticos con un lenguaje de símbolos propio para realizar pequeñas matizaciones, mientras que otros simplemente anotan aspectos a tener en cuenta en la parte inferior de la página.

1.- Memoriza mucho en poco tiempo. En cuanto sepas cómo se hace un mapa mental y te familiarices con ellos, verás que en muy poco tiempo tendrás subrayados los apuntes y extraído los datos más relevantes.

En función de su utilizas un esquema piramidal (mucho más rápido e intuitivo) o uno en espiral, acabarás antes o no de hacerlo, pero todos los tipos de mapas mentales presentan el beneficio del ahorro de tiempo y ayudan a que los estudiantes menos organizados se administren mejor.

2.- Revela todos los datos. Si sabes cómo se hace un mapa mental piramidal, sabrás que los datos más extensos quedarán para el final, pero solo a modo de apunte. El resto de datos quedará plasmado en las iniciales que formen tus palabas clave y en las fechas que utilices para ubicarte en la línea temporal.

Dicho en otras palabras: al saber cómo hacer un mapa mental estarás aprendiendo a crear un esquema en el que no se te quede ningún dato importante fuera, algo indispensable que da mucha tranquilidad de cara al examen.

3.- No te olvidarás de nada. El hecho de que casi todos los ejemplos de mapas mentales que existen utilicen palabras clave para aglutinar datos en un solo concepto ya te debe dar pistas de que este es el mejor modo de hacer mapas mentales.

Al memorizar palabras clave y asociar cada inicial a un dato podrás tener la seguridad de que no olvidarás ninguna información importante y podrás vertebrar tu discurso de una manera mucho más lógica y coherente, lo que se valorará muy positivamente en el examen.

4.- Memoriza el esquema, no el texto completo. Estamos prácticamente convencidos de que, con lo útil que es un mapa mental para todo tipo de estudiantes y lo que ayudan a manejar grandes volúmenes de información, pronto los usarás, si es que no has empezado ya. Pero parte de esta utilidad radica en que lo que debes memorizar es el propio mapa, no todos los conceptos; de lo contrario, no habría ahorro de tiempo.

Es importante que sepas cómo se hace un mapa mental porque al memorizarlo tendrás que replicarlo en una hoja en sucio durante el examen. Por eso es tan importante poner mucho empeño en su confección: los datos deben fluir y dar forma por sí mismos a un discurso lógico, de manera que te sea muy sencillo redactar la respuesta. Aparte de memorizar alguna fecha específica o un dato importante, no tendrás que retener nada más.