Parálisis por análisis. ¿Te suena? Puede que estés siendo víctima de este tipo de procrastinación. Se trata de un concepto que hace referencia a aquellas situaciones en las que un exceso de reflexiones, combinadas con miedo al fracaso e inseguridad, nos paralizan, impidiendo llevar a cabo cualquier proyecto.

No nos engañemos. Enfrentarte a un TFG no es una tarea fácil, pero seamos realistas: tampoco imposible. Es cierto que es un trabajo de gran envergadura, al que debemos dedicar tiempo y esfuerzo, dado que es requisito imprescindible para obtener el título universitario, sin embargo, no somos los primeros, ni seremos los últimos, en superarlo.

Lejos de restar importancia a un trabajo que pone punto y final a nuestro paso por el grado universitario, hemos de tener claro que el TFG es completamente asumible, está al alcance de cualquier alumno que haya llegado hasta su último año universitario y, por su puesto, podrás superarlo.

¿Eso quiere decir que no podamos sentir miedo ante el TFG? No. Pero podemos controlarlo y superar el bloqueo mental por ansiedad que puede generarnos esta situación. En este artículo te contamos cómo superar el miedo y la inseguridad que puede llegar a suscitar un trabajo como el TFG y te damos las pautas para saber qué hacer cuando tienes un bloqueo mental.

¿Te sientes identificado? Pues quédate, este artículo te interesa.

Entiende tu bloqueo

Lo primero que debemos hacer para saber cómo salir del bloqueo mental es entender qué lo produce.

¿No puedes pensar con claridad? ¿Estás en blanco? ¿No te sientes capaz de tomar decisiones? ¿No sabes qué redactar? ¿Estás procrastinando la redacción? Estos son algunos de los síntomas que hablan de que estás sufriendo ansiedad con el TFG y derivan en dicho bloqueo mental.

Todos hemos experimentado, en algún momento de nuestra vida, este bloqueo, pero ¿por qué? Exceso de nervios, miedo al fracaso, dudar de ti mismo, son sensaciones que conducen al bloqueo mental, minimizando tu capacidad para poner en orden tus pensamientos y comenzar a redactar.

Por ello, será clave aprender a manejar la ansiedad para evitar llegar a esta situación. ¿Cómo? Te lo contamos.

Divide y “trocea”

El TFG es una prueba para la que nos han preparado durante los años de carrera. Sabemos que es un proyecto al que acabaremos enfrentándonos tarde o temprano y, por fin, ha llegado. ¿Qué hacemos ahora?

Para gestionar la ansiedad del TFG, una buena organización será clave, no sólo para cumplir las fechas sino para tu bienestar. En vez de enfrentarte al TFG en su totalidad, divídelo en apartados.

Como sabrás, tendrás que abordar secciones en este proyecto: introducción, estado de la cuestión, capítulos de tu tema, fuentes bibliográficas… Cada uno de estos apartados compone tu TFG por lo que enfréntate a cada uno de ellos por separado.

A la hora de elaborar grandes proyectos, la técnica “divide y trocea” es necesaria para evitar la peligrosa procrastinación, una de las consecuencias de la ansiedad que puede provocar el TFG.  Al abordar cada uno de estos apartados, a modo de pequeñas tareas, sentiremos que es mucho más abarcable y realizable que gestionar todo el proyecto a la vez.

Planifícate

Una vez hemos dividido el gran proyecto del TFG en tareas más que asumibles, podemos empezar a dividir el trabajo entre los días que restan hasta llegar a la fecha que tengamos que entregarlo y exponerlo ante el tribunal.

En la planificación es de vital importancia ser realista y, sobre todo, tener claro que pueden ocurrir imprevistos. Por ello, a fin de evitar la frustración por no cumplir con unas fechas demasiado ajustadas y poco realistas, date un par de días de margen para cada tarea.

Cumplir con el trabajo que has planificado en el calendario supone una buena dosis de autoestima y te permite comprobar que estás avanzando en tu proyecto TFG.

Técnica del pomodoro

Este método fue establecido por un italiano, Francesco Cirillo, en la década de los 80. Esta técnica del pomodoro – o del tomate – consiste en mantener la concentración durante pequeños periodos de tiempo, durante una duración de 25 minutos.

Transcurrido el tiempo, un temporizador de cocina (este es el objeto que utilizó Cirillo, el cual tenía forma de pomodoro, de ahí su nombre) nos avisa que debemos de descansar 5 minutos y, tras esto, retomar la tarea.

Esta técnica es similar a la de dividir las tareas. Está basada en los estudios que demuestran la dificultad para mantener la concentración durante largo tiempo, por lo que propone mantener la atención plena durante 25 minutos. ¿El resultado? Conseguimos aumentar la productividad, ser eficientes y descansar a menudo para recargar las pilas.

Ten en cuenta que cada persona es distinta, por lo que puedes ajustar los tiempos en base a tus necesidades.

Despéjate

¿Llevas un rato sentado sin saber qué escribir? ¿Le has dado mil vueltas a la misma frase y sigues sin saber cómo estructurarla? ¿Sigues mirando el título del apartado desde hace 10 minutos y no has escrito nada?

En ocasiones, nos empeñamos en seguir sentados cuando nuestra cabeza necesita despejarse. Estas situaciones acrecientan la frustración y el agobio, porque no sientes que avanzas. En estos casos, lo que necesitas, es despejarte.

Haz ejercicio, conversa con tus amigos, sal a pasear o escucha música. Haz aquello que te permita desconectar por unos instantes para retomar más adelante la tarea con energías renovadas.

Ensaya

La parte de la exposición oral que implica la presentación del TFG, es la que más nervios suscita. Exponer ante un tribunal, integrado por profesores que has podido tener durante la carrera, puede generar una gran ansiedad.

Uno de tus grandes aliados para calmar los nervios y sentirte más seguro de cara a la exposición es: ensayar. Repite lo que tienes que decir las veces que sea necesario hasta que consigas transmitir la información de forma pausada y calmada.

Recuerda que eres tú quien ha elaborado el trabajo y que nadie lo conoce mejor que tú. Por ello, ten seguridad plena sobre lo que estás exponiendo porque, después de meses de trabajo, tienes toda la información en tu cabeza. Solo habrás de transmitirla de forma pausada y con confianza.

Elabora un buen esquema, con los puntos clave, y diseña una presentación ilustrativa y sintetizada en la que apoyarte. Respira hondo antes de comenzar y, sobre todo, disfruta hablando de un tema que has elegido tú porque te apasiona.

Recuerda hasta dónde has llegado

La ansiedad, frustración, inseguridad, miedo… son sensaciones que nacen de uno mismo. De la misma forma que las generamos, podemos controlarlas y superarlas.

La falta de autoestima influye de manera decisiva en estos episodios de ansiedad. Pararte a pensar todo lo que has conseguido, los exámenes, trabajos y proyectos superados te ayudará a comprender de lo que eres capaz, aunque la ansiedad te impida verlo cuando sufres bloqueos mentales.

El TFG es importante. Pero el primer examen al que te enfrentaste en la carrera universitaria también te pareció imposible. Respira hondo y confía en ti.