La presentación de un TFG o TFM requiere de empeño y dedicación para lograr convencer al tribunal evaluador de que somos merecedores del aprobado en el que es el trabajo que consagra todo el esfuerzo demostrado en los cuatro años de carrera.

Pero para lograrlo el planteamiento debe ser el adecuado y para evitar errores que lastren el resto del trabajo conviene conocer cómo no se debe enfocar un proyecto de estas características. Al fin y al cabo, un TFG y un TFM son trabajos de investigación, y como tales, exigen un adecuado tratamiento de los datos para lograr construir un relato coherente y ajustado a la realidad.

Si quieres aspirar a aprobar con nota tu Trabajo de Fin de Grado o de Máster, ten en cuenta que debes evitar los siguientes aspectos. Así, tendrás el aprobado un poco más cerca de ti.

Planteamientos incorrectos que pueden lastrar la defensa de un TFG o TFM

Quizá sea algo injusto a ojos de algunos, pero buena parte de la calificación final de un TFG o TFM se decide en el planteamiento. Es primordial que el trabajo esté bien enfocado y sobre todo que se adecúe al tema, que trate los datos con objetividad y que estén correctamente integrados en el discurso, evitando tergiversaciones.

En esto puede ser de gran utilidad la figura del profesor tutor, encargado de supervisar el desarrollo de los trabajos y de llevar a cabo las pertinentes correcciones. Una de las mejores formas de asegurarse que los datos están siendo tratados de la manera correcta es hacer entregas parciales al tutor para que supervise el desarrollo paso a paso y de manera fragmentada para mejorar el desarrollo de los capítulos posteriores del trabajo.

Selección de pruebas excluyente

Lo primero que hay que evitar es tergiversar el discurso, porque el tribunal, que no hay que olvidar que es experto en la materia de la que estás hablando, detectará enseguida que estás haciendo un uso indebido de la información que has obtenido.

Este error consiste en crear un discurso en apariencia fiel a la realidad pero que se sustenta en una base teórica parcial y sesgada, rechazando u omitiendo deliberadamente aquellos argumentos que ponen en duda o rechazan la tesis que defiende el estudiante en el trabajo.

Suele ser una de las peores formas de enfocar el TFG o el TFM porque viciarán toda la defensa y será muy complicado justificar después, durante el turno de ruegos y preguntas, por qué el discurso ha omitido partes de información esencial que no corroboran los contenidos del trabajo.

Establecer relaciones de causalidad manipuladas

Aunque es muy poco frecuente encontrar este recurso en trabajos de corte científico, sí son muy habituales en los proyectos de investigación de humanidades y sobre todo de tareas periodísticas. Es, por desgracia, el principio que utilizan numerosos medios de comunicación para manipular a la opinión pública, un recurso que en realidad denota un profundo desconocimiento de las fuentes y un nivel de profesionalidad más bien bajo.

Las relaciones de causa y efecto deben estar siempre muy bien documentadas y utilizar hechos contrastables de numerosas fuentes para hacerlas encajar con naturalidad en el discurso. Es tan sencillo como mostrar los datos y explicarlos dentro de un contexto.

En cambio, cuando se utiliza como un mero apoyo para incluir un dato aislado, se puede caer en el error de intentar manipular la información de las fuentes para crear un discurso poco sólido. Para quienes conocen las fuentes esto resulta visible a la legua, y dado que el profesorado que evalúa el trabajo será experto en la materia que estás tratando, lo mejor es ir con cuidado y ceñirse a los datos.

Desecho de evidencias

Guarda relación con la selección excluyente de pruebas y, en realidad, se fundamentan de la misma manera. No obstante, mientras que aquella se basa en una selección subjetiva de la información, el desecho de evidencias se produce cuando se marginan interpretaciones que no respaldan nuestra hipótesis. Es decir, la primera se produce al seleccionar la información, y la segunda al interpretarla.

Es un error bastante común y peligroso porque el tribunal puede enfocar su estrategia de preguntas a tratar de averiguar por qué algunas interpretaciones han llevado a omitir ciertas partes de información. Cuidado con esto, porque colocan al estudiante en una posición delicada.

Normalmente, cuando esto sucede se produce una situación incómoda porque el tribunal tiende a poner el foco en dos cosas: o se ha hecho una mala interpretación de la información, o el estudiante no tiene la capacidad suficiente como para manejar fuentes fiables. Ambas razones son motivo de suspenso y anularán ipso facto cualquier punto positivo del trabajo.

Además, debes saber que estos errores no se producen de manera aislada. Por lo general, una mala interpretación de los datos lleva a un discurso erróneo o, cuanto menos, ambiguo, algo que no será aceptable para el tribunal que evalúa tu trabajo. Estos trabajos son proyectos de investigación, en ocasiones con casos prácticos que requieren de ciertas habilidades especiales para obtener la calificación más alta, por lo que es importante que estos errores no se produzcan.

Cómo evitar errores en el discurso durante la elaboración del TFG o TFM

La figura del profesor tutor está mucho más que para adornar la portada del trabajo. Un tutor debe precisamente tutorizar el trabajo, asistir al estudiante en su realización y hacer aportaciones que puedan ser positivas para su defensa, sobre todo teniendo en cuenta la longeva trayectoria de algunos de los profesores que forman parte de la universidad.

Es importante que el TFG se vaya estructurando de manera progresiva para ir adecuando el discurso conforme este vaya avanzando. Una entrega total del trabajo no permitirá identificar tan rápido ni tan eficazmente los errores en los que haya podido caer tu discurso, por lo que lo mejor es que asistas de manera frecuente a las tutorías para ir obteniendo feedback de tu tutor. Además, conforme las sesiones avancen, el profesor se involucrará más en tu trabajo y tendrá más ocasiones de facilitarte material útil para su confección, así como de llevar a cabo las debidas correcciones en caso de haberlas.

Es importante que sepas que, en caso de discrepancia, siempre prevalecerá el criterio del tutor. Él es el experto en la materia, él ha propuesto el tema y él conoce mejor que nadie los enfoques que se le pueden dar al trabajo. En caso de pregunta por parte del tribunal evaluador, delegar en la figura del tutor es siempre una opción acertada -aunque conservadora-, pero puede evitar meterte en un aprieto en caso de que surjan dudas acerca de determinados aspectos de tu trabajo tras su defensa.