Muchas veces una mala iluminación en nuestro dormitorio, despacho o mesita para estudiar puede provocarnos fuertes dolores de cabeza, algo que —como es obvio— puede repercutir en nuestro rendimiento académico, por ejemplo, con una falta de concentración y un malestar que nos impide continuar con el estudio.

En TusTrabajosUniversitarios sabemos lo que es, por eso en este artículo queremos ofrecerte algunos consejos para que mejores tu luz para estudiar. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la mejor luz para estudiar, así como las ventajas de tener una adecuada iluminación en el hogar.

¿Es mejor la luz blanca o luz cálida para estudiar? Sigue leyendo para conocer cuál es la mejor luz para estudiar.

Ventajas de una buena iluminación

Como hacíamos mención en la introducción, tener una mala iluminación puede generarnos dolores de cabeza y dificultar nuestro proceso de concentración. De hecho, varios estudios han demostrado que una adecuada iluminación influye en el rendimiento de los estudiantes. Ejemplo de ellos es el realizado por Philips y la Universidad de Nebrija titulado como La influencia de la luz en el rendimiento escolar en el que se demostró que una iluminación adecuada para cada ambiente tiene un impacto positivo en la rapidez y en la comprensión lectora de los estudiantes. E, incluso, en el aumento de la participación y de la concentración en clase. El estudio reflejó así mismo que los estudiantes más motivados y con mejores estrategias de aprendizaje aumentaron en un 20% el nivel de comprensión lectora con respecto al resto.

Ahora bien, tener una buena iluminación influye también en otras cuestiones igual de relevantes, además de mejorar la concentración. Estas son:

  1. Mejora nuestras actividades: Dependiendo del momento del día, así como de las actividades que vayamos a llevar a cabo, será necesario que utilicemos una luz general o una focalizada para mejorarlas.
  2. Mejorar nuestras capacidades: Concretamente, en el momento de realizar las tareas. Esta incrementará nuestras capacidades de concentración, así como la velocidad para alcanzar el momento de concentración.
  3. Cuidar de nuestra vista: La luz para estudiar nos ayudará a prevenir problemas de salud relacionados con la visibilidad, evitando que nuestro sistema visual se resienta tras forzar la vista y que nos duela la cabeza.
  4. Influye en el estado de ánimo: Las luces blancas e intensas potencian la actividad, mientras que las luces amarillas y cálidas repercuten en nuestra relajación.

¿Luz blanca o luz cálida para estudiar? Cuál es la mejor luz para estudiar

Si hay algo en lo que coinciden prácticamente todos los especialistas ante la pregunta de luz blanca o luz cálida para estudiar es que la mejor luz para estudiar es la blanca —o luz fría—. Esto es así debido a que la luz fría se asemeja más a la luz natural, por lo tanto, es más recomendable que la cálida —la cual puede generar el efecto contrario—. Al parecerse más a la luz natural, esta iluminación cansará menos nuestros ojos y evitará que nos duela la cabeza. Los colores fríos en la luz para estudiar ayudan a realizar los trabajos de precisión, como puede ser la lectura o estudiar. Según varias investigaciones la luz fría mejora la visibilidad en el momento de llevar a cabo tareas específicas.

Ahora bien, no solo se trata del tono de la luz. También influye el horario de estudio y la posición o el enfoque. Debemos tener en cuenta que si estudiamos por la noche es posible que la luz para estudiar de tonalidad fría nos genere un efecto negativo —aunque no contrario—. Y es que, aunque mejora la concentración, nuestro cerebro se acostumbrará y se mantendrá activo lo cual puede repercutir en insomnio a la hora de acostarnos. En este caso —para evitar este efecto— será mejor utilizar una luz cálida o neutra.

El enfoque y la posición de la luz también repercute en el momento de estudiar. Esto se refiere a si queremos utilizar una luz para estudiar general o una luz focalizada. La recomendación de los expertos en cuanto a la mejor luz para estudiar es que esta sea focalizada, es decir con un flexo o una lámpara de mesa. Eso sí, la posición de la luz debe ser la correcta. El flexo o lámpara debe estar adaptada a nuestra altura cuando nos sentemos de manera que no obstruya la visión de la zona de trabajo y que tampoco genere sombras con nuestra cabeza. Lo más recomendado, pues, es que si somos diestros la lámpara vaya a la izquierda y si somos zurdos que esta vaya a la derecha.

En definitiva, respondiendo a la pregunta de cuál es la mejor luz para estudiar, lo ideal es utilizar una bombilla LED. Este tipo de luz, aparte de ahorrar energía y de ser respetuosa con el medio ambiente, está disponible en todos los colores que queramos, pudiendo adaptar nuestra zona de estudio a una iluminación fría —como mencionábamos—. Con todos estos consejos mejorará nuestra concentración y el rendimiento a la hora de realizar trabajos o de estudiar —y nos evitará los dolores de cabeza derivados de una mala iluminación—.

¿Por qué me duele la cabeza cuando estudio?

Como explicábamos, la iluminación juega un papel muy importante en la aparición de dolores de cabeza durante el estudio, ahora bien, no es lo único. Si ya has corregido la iluminación de tu zona de estudio es aconsejable que revises tu visión. La hipermetropía es una de las causas principales por las cuales nos suele doler la cabeza cuando estudiamos. Esto se conoce como migrañas oculares. Lo que ocurre es que el estudiante fuerza la vista constantemente para poder desarrollar las tareas cotidianas y para estudiar. Esto repercute en dolores en la frente y alrededor de los ojos.

La miopía y el astigmatismo no corregidos son también responsables de muchos dolores de cabeza en el momento de estudiar, así como en el día a día. En ambos casos, es aconsejable acudir a un oculista para que pueda diagnosticar cuál es nuestro problema.