Los trabajos universitarios forman parte de los planes de estudios en las distintas titulaciones del tejido académico europeo, y su elaboración no solo busca mejorar las destrezas de los estudiantes a través de la escritura, sino prepararlos para la elaboración del TFG, un proyecto de investigación que cuenta con una defensa escrita y oral y que debe ser escrito siguiendo unos requisitos específicos.

Aunque trabajos escritos se hacen incluso en la educación secundaria, redactar un trabajo en la universidad es algo diferente. Se requiere utilizar un lenguaje más preciso, divagar menos y tiene que adecuarse al tema. Además, algunos profesores posiblemente añadan requisitos formales, como interlineado o fuentes específicas para utilizar en su elaboración, a fin de preparar a los estudiantes para el Trabajo de Fin de Grado.

Redactar un trabajo en la universidad: consejos para estudiantes

Lo primero que tienes que saber es que la redacción de trabajos académicos requiere de formación previa, por lo que no deberías empezar a escribir hasta no estar debidamente informado. Busca fuentes, explora nuevos manuales e infórmate sobre todos los enfoques que la cuestión del trabajo ha visto desarrollarse para poder construir un discurso crítico.

Esto es importante, ya que en los trabajos universitarios se aprecia mucho la inclusión de cuestiones desde un punto de vista crítico, sin ser especialmente hostil ni vehemente. No se trata solo de saber cómo has de escribir un trabajo en la universidad, sino de saber manejar los datos de una determinada forma para integrarlos en el discurso sin que pasen desapercibidos o destaquen demasiado.

Es decir, debes evitar la mera redacción descriptiva. En la universidad, redactar un trabajo no es transcribir varios fragmentos de lo que dicen las fuentes bibliográficas (puedes hacerlo incluyendo notas al pie, pero a modo de justificación de algo dicho en el cuerpo del trabajo), sino elaborar un discurso de investigación que, al menos, tenga la pretensión de aportar algo. Esa es la clave de la redacción de todos los trabajos académicos que vas a realizar en tus cuatro años de Grado.

Tienes que evitar escribir por escribir, ya que se aprecia mucho la concisión y el manejo de datos e informaciones que aporten algo de verdad. No divagues ni utilices frases de relleno, porque durante la lectura se notan más que lo que parece y penalizan mucho. Ve al grano, pero desarrolla la cuestión explicando todos los pormenores y vicisitudes, ya que la clave de un trabajo y de todos los datos que incluye es el bagaje que hay detrás.

¿Cómo escribir un trabajo adecuadamente en la universidad?

Presentar un trabajo y aspirar a obtener la máxima calificación en él no solo te puede ayudar a prepararte para la redacción del TFG en cuarto curso, sino que puede serte de gran ayuda para compensar un examen flojo y es posible que gracias al trabajo consigas aprobar la asignatura.

A continuación, vamos a contarte qué pasos has de seguir para realizar un trabajo académico en condiciones y poder aspirar a la máxima nota:

  • Debe ser sobria, ya que si se recarga demasiado la primera impresión no será buena. Lo mejor es que cuente con tus datos en este orden: apellidos, nombre, curso, grupo (en caso de que hubiese varios), asignatura y profesor. Recuerda tratar al docente de la manera adecuada, incluyendo un D. o Dª.
  • Índice. Una parte importante del trabajo es el índice. Un profesor podrá detectar si sabes o no redactar un trabajo universitario a través de la estructura del índice. Utiliza el formato del procesador de textos que emplees para cuadrarlo y evitar imperfecciones estéticas.
  • El cuerpo principal del trabajo tiene que estar bien estructurado. Como todo texto, debe contar con una introducción, un nudo y un desenlace, y es importante que sepas redactar bien y reflejar los datos concretos de la cuestión te pide. Si no tienes límite de extensión te puedes explayar, pero siempre aportando datos de utilidad.
  • Gran parte del contenido crítico del trabajo debe concentrarse en las conclusiones, que deben estar fundamentadas y tener en cuenta el bagaje bibliográfico que existe sobre la cuestión que has tratado. Y recuerda que los aportes críticos no buscan la confrontación ni la transgresión, sino la adición de aspectos que hasta ahora se habían pasado por alto.
  • Bibliografía. Un trabajo académico sin su correspondiente apartado bibliográfico nunca será aprobado en la universidad. Cada facultad puede tener sus propias normas de citación, por lo que asegúrate de conocerlas para seguir a rajatabla la estructura utilizada.
  • Webgrafía. Si has utilizado referencias digitales, debes reflejarlas en una sección aparte. No basta con incluir la URL específica, sino que tendrás que dar detalles de la visita, incluyendo la fecha y la hora.
  • Apéndice. Los apéndices sirven para añadir información útil que ayude a entender mejor ciertos aspectos del trabajo. Normalmente, se utilizan para añadir datos o términos que el lector no tiene por qué dominar. Sin embargo, en ciertos trabajos el profesor puede recomendar su inclusión por varios motivos. Si es el caso, consulta con él en una tutoría cómo elaborarlo para que realmente aporte algo al trabajo.

Qué evitar a la hora de redactar un trabajo en la universidad

En todos los trabajos que hagas en la universidad debes saber que menos siempre es más. Huye de estilos recargados y emplea una estructura limpia y fácil de seguir. No te inventes florituras ni añadas nada que no se te pida a nivel estético porque puede impedir el seguimiento del trabajo correctamente.

Tampoco deberías alargar en exceso las frases ni intentar hacer ver al profesor que sabes escribir muy bien. Escribe de manera natural, porque si no se notará que el tono del trabajo es demasiado forzado y no le hará ningún favor al discurso por muy preciso que sea en sus datos.